Cambiando la mirada

Cuando era niño solía pensar en el año 2000 como la muestra perfecta de una vida futura muy alejada. Imaginaba autos voladores disparando rayos por una ciudad muy complicada y me atemorizaba escuchar a los ‘adivinos’ que salían en la tele presagiando una guerra que supuestamente llegaría con el cambio de milenio y acabaría con todo. Justo en el año 2000 cumplía yo la mayoría de edad, si el apocalipsis se situaba en el calendario por esas fechas, estaba predestinado a llegar a los 18 reclutado por el ejército, combatiendo en el más terrible de los conflictos bélicos. Era entonces que sacaba ánimos y me repetía -en el 2000 vas a ser un tipazo con un padrísimo auto volador-.

Pasaron los noventa, llegó el cambio de milenio y aún circulaban ruidosos vochos por las calles que eso sí, estaban cada vez más atiborradas. A mis 18 vivía muy bien, había adelgazado bastante y aunque no tenía la pinta de Luis Miguel en el video de “La incondicional” contaba con una condición física prometedora. Ya había tenido que marchar una ocasión para liberar mi cartilla del servicio militar, era estudiante de recien ingreso a la licenciatura y por entonces en los espacios de los programas amarillistas contaban que el fin del mundo habría sido mal calculado y en realidad ocurriría en 2001 ó quizás en 2012.

Hoy inició otra década, llegamos al 2010. Vivimos ya en un década posterior al cambio de milenio; tenemos unos teléfonos súper inteligentes, el Internet está considerablemente más rápido por estos días, tenemos alta definición, películas en 3D… Parece que hemos llegado a un punto de no retorno en el cambio de civilización. Las viejas estructuras y concepciones impuestas por instituciones, grupos políticos, religiosos y organizaciones de todo tipo llevan un tiempo caducando…

Por la tarde salí a caminar, fuí al supermercado, recorrí las calles del barrio donde he vivido siempre, y noté algo diferente, no tanto el paisaje. De regreso en casa miré al espejo y pude ver una mirada distinta en mi reflejo. Creo que el entorno y yo estamos viviendo muchos cambios, ya no solo pretendemos que cambiamos. La diferencia es que yo como toda la humanidad, somos más conscientes.



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